Agosto

El final del verano
El clima y la temperatura ya evocan el otoño, y ahora que se termina el verano no puedo evitar hacer una reflexión sobre el paso del tiempo, los espacios vividos y los tiempos compartidos, y me pregunto con quien lo he hecho.
A menudo cuando vamos madurando nuestro círculo cercano se va reduciendo pero va ganando en peso específico. Aquellas personas con las que compartimos lo que somos son cada vez más escasas, más escogidas, pero también más especiales. Esa es la gente que importa, la que está contigo en el día a día, más importante aún, la que permanece en los momentos bajos, cuando no tienes nada que ofrecer más que problemas y aún así permanece.
Paradógicamente, siendo estas personas las más excepcionales y las más escasas, a menudo son las que menos valoramos y menos escuchamos. Será por aquello de que la confianza nos hace dar por sentado algo que en realidad es un regalo de la vida.
Esas personas no suelen pedir, porque entienden que la amistad y el amor, cuando es de verdad, no necesita peticiones, se da de manera generosa y altruista. La mayor parte de las veces ofrecen generosamente apoyo, presencia, escucha. No es difícil identificarlas. Son las que están cuando todo lo demás falla, cuando no hay quien ofrezca escucha y ternura. Pero esa muestra de generosidad requiere generosidad de vuelta. No hay relación, del tipo que sea, que permanezca sin reciprocidad.
Observa a la gente que te rodea. ¿Quién huye cuando las cosas se ponen difíciles? ¿Quién es capaz de sostener tus lágrimas simplemente con su presencia? Esa es la nota de corte. Quien no sea capaz de navegar en tu oscuridad no merece tu luz.
Me doy cuenta de que a veces es difícil identificar a aquellos que están sólo cuando las cosas son fáciles. Aparentemente ofrecen algo, comparten algo, parecen generosos y cuidadosos, pero fíjate en lo que te dan. Quien da lo que le sobra no ofrece generosidad sino caridad. En el fondo de ese tiempo compartido hay interés personal, edonismo y egoísmo.
No estoy demonizando a estas personas, probablemente en la mayoría de los casos ni siquiera serán conscientes de que están siendo egoístas, pero eso no quiere decir que tengas que permanecer en un lugar que no te corresponde. Así que no te engañes, quiérete y date cuenta de que mereces lo mismo que ofreces.
Quien se siente contigo en la oscuridad y te sostenga la mano, ahí es. Sé que estas personas no abundan, pero existen, yo las he conocido, sólo tienes que dejarlas entrar en tu vida.
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